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EL  CAPITAN  JAMES COOK
por Federico Marull B.
 
James Cook, de antepasados escoceses,  había nacido en 1728 en  Marton, Yorkshire, en el norte de Inglaterra. En su infancia y adolescencia recibió escasa educación aunque demostró poseer habilidades para las matemáticas. Habiendo empezado a trabajar como sirviente a los diecisiete años, el joven Cook en 1746, al trasladarse al cercano puerto de Whitby, en el Mar del Norte, decidió  alistarse como grumete a bordo de un barco mercante.  En esas duras faenas aprendió a manejar aparejos y adquirió valiosa experiencia como hombre de mar, tanto en Londres como en otros puertos británicos. 

Luego de nueve años trabajando  en  barcos mercantes, James Cook tomó una decisión trascendental al ingresar en 1755 a la Real Marina Británica.Al poco tiempo fue destinado a operaciones navales, con motivo del estallido de "la Guerra de los Siete Años" entre Francia e Inglaterra. En ella tuvo  un meritorio comportamiento, siendo ascendido a primer oficial y  luego a contramaestre  por su buen desempeño en la captura y asedio de naves francesas en el Canal de la Mancha. Enviado  poco después al Canadá en  una flota de veleros de guerra, participó en varias acciones, tales como el sitio y toma de Quebec por los británicos.

En Canadá  tuvo  la ocasión de estudiar y realizar levantamientos y planos de bahías y costas. Habiendo aprendido estas técnicas con rapidez y destreza, al joven oficial Cook  se le encomendaron   elaborar  mapas del río San Lorenzo, luego de las costas del Labrador y de la Isla de Terranova. Posteriormente, al final de su permanencia, cartografió las Islas  de Saint Pierre y Miquelón, únicas posesiones que le quedaron a Francia al perder  todo  Canadá a manos de Gran Bretaña (Tratado de 1763). 

Al regresar a Londres,  el Almirantazgo le concedió a Cook el grado de teniente de Navío, en atención a sus relevantes méritos profesionales y además por sus conocimientos  geográficos  y  los completos levantamientos cartográficos realizados. Casi al mismo tiempo se le designó al mando de una expedición científica a la Oceanía con el propósito de hacer observaciones astronómicas en la Polinesia y de indagar sobre la posible existencia de un Sexto Continente o "Terra Australis Incognita", cuya ubicación se suponía en los mares del sur oceánico.
A bordo del Endeavour partió James Cook,  desde el puerto de Plymouth  hacia el Atlántico Sur, con el propósito de llegar al Cabo de Hornos. Antes de llegar a éste, esperando mejores condiciones del tiempo para atravesar el  tormentoso Paso Drake, parte de su tripulación desembarcó en la isla de Tierra del Fuego.
Allí dos de sus marineros perdieron la vida a manos de los aborígenes fueguinos. No obstante, lograron permanecer a salvo  dos de sus más importantes colaboradores, el naturalista inglés Joseph Banks y el botánico sueco Dr. Daniel Solander, este último discípulo de Linneo. Ambos  recolectaron  en Tierra del Fuego plantas desconocidas , entre ellas unas verduras con alto contenido de vitamina "C", las que fueron utilizadas por el Capitán Cook para prevenir y combatir el escorbuto, enfermedad que afectaba severamente a las tripulaciones en alta mar. Al respecto cabe destacar que la tripulación de los veleros de Cook,  jamás fue atacada por el temido escorbuto,  pese a las larguísimas travesías que cumplieron. Ello, en gran medida, debido a la preocupación y cuidados de su capitán.
La navegación a vela  era entonces, en  el Siglo XVIII, de muy  larga duración. Como ejemplo tenemos que  en este  viaje inicial, la "Endeavour" demoró casi ocho meses entre Plymouth, Inglaterra, puerto desde donde zarpó en agosto de 1768,  y  Papetee,  Tahiti, en las  Islas de la Sociedad, donde desembarcó en  abril de  1769. Cabe hacer presente  que  el Capitán Cook fue quien  las bautizó como "Islas de la Sociedad", en honor a la Royal Geographic Society de Londres. 
Estas  ya habían sido exploradas tres años antes  por el Capitán de la marina británica Samuel Wallis.   En Tahiti  los expedicionarios de la "Endeavour" se dedicaron de inmediato  a cumplir con su principal propósito: instalar un Observatorio Astronómico para recoger informaciones sobre el paso del Planeta Venus por delante del Sol, fenómeno que ocurriría el día 3 de junio de 1769.ste acontecimiento se presenta a intervalos de diez años  y según los astrónomos de la época podría utilizarse para calcular la distancia entre nuestro planeta y el disco solar.  Para ello Cook hizo construir un verdadero fuerte en el noroeste de Tahiti, enfrentando a la isla de Moorea, (Fuerte Venus). 
Era una sólida construcción en altura, en defensa de posibles depredadores entre los curiosos nativos. En el Fuerte  se ubicaron el cuadrante, los relojes, los catalejos y demás  instrumentos traídos desde Inglaterra para realizar las observaciones. Luego de cumplir esta misión,  el Capitán Cook  recorrió las islas aledañas realizando un levantamiento cartográfico de ellas. En este primer viaje los expedicionarios   permanecieron en  Tahiti   durante tres meses, de abril a julio de 1769, dirigiéndose  luego hacia el sur, reconociendo dos archipiélagos australes   y  luego enfiló hacia el oeste hasta encontrar el 7 de octubre  las costas del norte de  Nueva Zelandia,  denominada "Aotearoa" por los  nativos  Maoríes.
Aun cuando Nueva Zelandia ya  había sido descubierta  en 1643 por el navegante holandés Abel Tasman, fue este redescubrimiento del Capitán Cook  en 1769,  mucho más importante que el del holandés, tanto  desde el punto de vista histórico-cultural como   naturalista-cartográfico.  Abel Tasman, en su viaje en el siglo anterior, estuvo exclusivamente motivado por  el interés de  encontrar  riquezas y recursos naturales, pues recordemos que había sido enviado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales con sede en Batavia, hoy Yakarta
En cambio, si bien es cierto que James Cook, como oficial de la Marina Inglesa,  también  buscaba la expansión del dominio británico en ultramar, al mismo tiempo pretendía realizar  investigaciones  científicas, de estudiar los accidentes naturales y de hacer levantamientos cartográficos, objetivos que logró cumplir con éxito. 
Pero el rasgo cualitativo de mayor valor que distinguió a Cook fue la posesión de  un humanitarismo de excepción, sin perjuicio de sus  grandes dotes de mando, de su  perseverancia sin límites y coraje a toda prueba.
Estas cualidades las dejó en evidencia a través de su trato  responsable, estricto pero justo con sus subordinados, y en especial con los nativos isleños. Así lo demostró desde sus primeros contactos al redescubrir Nueva Zelandia, estableciendo amistosas  relaciones con los nativos de etnia polinésica, observar sus costumbres y respetarlas. Los maoríes  habitaban las islas  desde el Siglo IX, habiendo llegado en sus largas embarcaciones a remo (las wakas), en migraciones  provenientes de los archipiélagos de  Polinesia Central (Islas Marquesas).

El proceso de poblamiento de los maoríes fue contemporáneo a Carlomagno y al Imperio Carolingio de la Europa medioeval. Sin embargo cabe señalar que algunos historiadores  suponen una antigüedad aun mayor para la expansión polinésica vía marítima de Nueva Zelandia. Tuvo el acierto y fortuna el Capitán Cook,  para los efectos de las buenas  relaciones con los maoríes de Nueva Zelandia, de contar con un intérprete de notable habilidad e inteligencia. En efecto, en Tahiti se había embarcado con la expedición un sacerdote nativo de nombre Tupaia, a petición de Joseph Banks.  Tupaia habia aprendido algo de inglés en sus contactos con los expedicionarios y además poseía valiosos conocimientos prácticos sobre los archipiélagos e islas vecinas. Pero su principal aporte fue el de  servir de traductor  a Cook en Nueva Zelandia , pues la lengua de los tahitianos y maoríes originalmente había sido  la misma. Todavía mantienen en la actualidad una estrecha similitud y concordancia, pese a las enormes distancias que los separan. 
En 1769 cuando Tupaia le habló a los maoríes en tahitiano, "fue una agradable sorpresa descubrir que le entendían perfectamente".  Del mismo modo todavía hoy pueden  entenderse y conversar  en idioma "polinésico", los maoríes de Nueva Zelandia tanto con los tahitianos como con los pascuenses de nuestra Rapa Nui.

Quedó establecido entonces,  en  la primera expedición de Cook, un  testimonio irrefutable  del  hasta entonces desconocido parentesco entre la lenguas polinésicas.

Otro de los logros, quizás tan importante como el anterior,  durante este primer viaje,  fue el completísimo levantamiento cartográfico que  realizó el propio Capitán Cook,  navegando alrededor de las dos grandes islas de Nueva Zelandia. Demoró seis meses en llevarlo a cabo, alcanzando una precisión y exactitud notables en el trazado y dibujo de esta carta geográfica. Recordemos que el capitán James  Cook era  experto en Cartografía y  levantamientos de mapas costeros, por su anterior experiencia  en Canadá.

Al respecto debemos  tener presente  que el siglo XVIII fue el siglo de la Razón. Se explica entonces por qué la mayoría de las expediciones  que zarparon  desde Europa  hacia  la vasta Oceanía, llevaron  el propósito, adicional o principal, de avanzar en el conocimiento científico, de descubrir nuevos horizontes y de "civilizar" o evangelizar a sus  nativos habitantes. Los meros intereses comerciales ya no constituían los únicos objetivos. Había aparecido un genuino interés por la explicación causal y  racional de los fenómenos de la Naturaleza. 

De allí que en las expediciones europeas que partieron hacia el resto del mundo,  se incluyesen naturalistas, botánicos, astrónomos, cartógrafos, pintores y dibujantes. Francia e Inglaterra, en contínua competencia por expandir sus posesiones coloniales, también rivalizaron en el envío de estas empresas marítimas de carácter exploratorio y científico. Entre ellas deben mencionarse  las expediciones   francesas de Jean Francois  de La Pérouse, de  Dumont d´Urville y Bougainville  y  las  británicas comandadas  por Lord Anson,  John Byron,  Samuel Wallis, James Cook  y  George Vancouver.

El Capitán James Cook, sin desmerecer a los anteriores, eclipsaría a todos ellos, tanto en cuanto a la extensión de sus viajes como  al cúmulo y calidad de los conocimientos geográficos y etno-culturales obtenidos sobre las islas y pueblos del Océano Pacífico. En sus tres expediciones, desde 1768 a 1780, contemporáneas al proceso independentista de las trece colonias inglesas de Norteamérica, Cook alcanzó logros extraordinarios.

Sus veleros navegaron miles de millas náuticas a través del inmenso océano. Cabe señalar que el Pacífico ostenta  una extensión equivalente a la tercera parte del Planeta, quizás equivocadamente denominado Tierra.  En sus embarcaciones de madera, de apenas 33 metros de largo, Cook recorrió  en toda su extensión el vasto Pacífico. Lo cruzó de Sur a Norte y de Oeste a Este.  En efecto,  en dos oportunidades, durante su segundo viaje, atravesó el Circulo Polar Antártico, alcanzando los 71 grados de Latitud Sur,  siendo el primer navegante en realizarlo (enero de 1774).

Ello lo hizo buscando infructuosamente la "Terra Australis Incognita" o Sexto Continente Austral, el cual se suponía ubicado en los mares del sur océanico.

Por otra parte, en su tercer y último viaje,   en la búsqueda del "Paso del Noroeste" entre el Atlántico-Artico  y el Pacifico boreal, la "Resolution" de Cook  llegó a los 70 grados  y 44 minutos de Latitud Norte, bordeando las costas occidentales  de Norteamérica para alcanzar  hasta el  mar y el estrecho de Bering, el Paso del Noroeste. Ambos cometidos fueron cumplidos por el Capitán  Cook, de conformidad a "Instrucciones Secretas" entregadas  por el Almirantazgo británico.
Por otra parte, varias veces hizo recorridos de este a oeste, o viceversa, en el gran Océano,  pues  en sus tres extensos viajes reconoció y exploró islas de la Polinesia tan distantes como Isla de Pascua, por el este, rectificando su posición cartográfica, y  por el oeste descubrió Nueva Caledonia. Al reconocer las costas occidentales australianas demostró que Nueva Guinea , Nueva Zelandia  y Australia no estaban unidas  como se creía en esos tiempos.

En su incansable actividad cartográfica, Cook  elaboró sendos mapas  de las Islas de la Sociedad , de las Marquesas, en Polinesia Central, y el trazado de las Nuevas Hébridas, hoy Vanuatú, en la Melanesia.

Sería  mucho más lo que  podríamos  destacar de este   gran marino británico, calificado en justicia  como el más grande  explorador de todos los tiempos. Algunos de sus biógrafos consideran que  Cook, como explorador de lo absolutamente desconocido, fue aún más audaz que Armstrong y Aldrin, los primeros hombres que llegaron a la Luna.

Es difícil hacer comparaciones entre condiciones tecnológicas tan diversas, a siglos de distancia entre ellas. No obstante  lo anterior, realmente  el Capitán  James Cook, con sus frágiles y pequeños veleros y sus rudimentarios instrumentos de navegación basados en la posición del sol y las constelaciones , el  primitivo compass ( brújula), el  sextante y un  reloj de arena , representó con  valor y perseverancia toda una época histórica, plena de aventuras y fascinación por conocer y descubrir  los secretos de la Naturaleza en  nuevas tierras y pueblos distantes y exóticos.En Gran Bretaña,  Australia y las naciones isleñas del Pacífico y muy  especialmente en Nueva Zelandia, a la cual visitó y exploró en cada uno de sus viajes por el Pacífico, al Capitán James Cook se le guarda un profundo reconocimiento y admiración por todo lo realizado y por sus extraordinarias dotes personales. En Australia una ciudad lleva su nombre, (Cooktown), en Alaska una ensenada bordeada de altas montañas  y en la Oceanía una cadena de islas,  descubiertas por él, las  Islas Cook,  (hoy  estado independiente en libre asociación con Nueva Zelandia). En esta última, próspera y hermosa nación isleña, importantes  accidentes geográficos perpetúan su nombre, el Estrecho que separa las islas del Norte y Sur de Nueva Zelandia y  la altura máxima de los Alpes Neozelandeses,  el Monte Cook de 3.764 metros.
La Filatelia también se ha hecho presente en numerosas oportunidades, destacando al insigne  Capitán James Cook. Ello, tanto en Gran Bretaña como  en otras  naciones de la Conmmonwealth, siendo las Islas Cook, Nueva Zelandia y Australia las que más lo han recordado. 
Entre las  emisiones conmemorativas de esta última debe destacarse la de 1970 y las de Nueva Zelandia  de los años 1916, 1940  y en especial la emitida en 1969 , con motivo del Bicentenario de su viaje de redescubrimiento. Asimismo han emitido sellos las Islas Maldivas, en el Océano Indico, y  la  República Popular del Congo e Islas de Santo Tomé y Príncipe, en las costas atlánticas del  continente africano.
 
 
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Chile Última actualización Julio 30, 2014